Evitar las lesiones

Algunas veces parece que solo nos acordamos de las lesiones cuando nos ha dado un tirón y nos tenemos que quedar sin salir durante una temporadita. Cuando salgamos a realizar nuestra rutas por la naturaleza o practiquemos cualquier deporte deberíamos seguir una serie de consejos muy facilitos que nos ayudarán a evitar lesiones. Solo llevan unos minutos y las ventajas son muchas:



  • Calentar. Al comienzo de la actividad física es importante dedicar unos minutos a adecuar el cuerpo al ejercicio físico. Deberemos realizar un ejercicio suave subiendo poco a poco en intensidad durante unos diez minutos aproximadamente, y después realizar una serie de calentamientos moviendo todas las articulaciones y hacer estiramientos de todos los músculos.

 

  • Soltar. Una vez acabado el ejercicio, deberemos ayudar al cuerpo a que poco a poco vuelva a la calma. No debemos parar de golpe, sino que deberíamos realizar los últimos minutos a un ritmo cada vez más suave. Después de estos minutos de ejercicio suave, tendremos que hacer estiramientos durante al menos diez minutos.

 

  • Hidratar. La hidratación es vital para el buen funcionamiento del cuerpo. Una mala hidratación puede provocar tirones y calambres. Por cierto, que no basta con beber agua, sino que también es muy importante la reposición de sales. Si hacemos deporte durante bastante rato tendremos que ir bebiendo cada poco, y especialmente si sentimos sed o la boca seca. También es importante la hidratación antes y después del ejercio

 

  • Ir bien equipado. La equipación debe ser apropiada para el tipo de ejercicio que vayamos a hacer. En senderismo es importante que las botas estén en buen estado y nos protejan el talón, el uso de bastones…etc. Para correr miraremos que las zapatillas sean las apropiadas para la distancia a realizar y que se encuentren en buen estado, que el apoyo sea correcto y que si tenemos algún problemilla de pisada vayamos al podólogo para corregirlo con unas plantillas. Por último, en bicicleta nos tendremos que asegurar que nuestra bici nos permite montarnos en buena postura: que la bici sea de nuestra talla, que el sillín esté a la altura apropiada.

 

  • No forzar.  Debemos conocer hasta donde aguanta nuestro cuerpo y no pasar de ahí. Es importante conocer los mensajes que envía el organismo alertando de que se están sobrepasando sus límites: taquicardias, sofocos…etc, y parar o bajar el ritmo cuando los sintamos. Asimismo, tendremos que tener cuidado con forzar demasiado los músculos sometiéndolos a esfuerzos para los que no están preparados (por ejemplo, haciendo más kilómetros de lo que nuestro nivel físico nos permite o haciendo esfuerzos demasiado bruscos).

 

  • Saber parar. La última y no por ello menos importante: si notas molestias, para.

Por la senda



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