SIN AGUA EN PLENA MONTAÑA

La cantidad de agua que necesita un ser humano, es cercana a los 2 litros, algo que incrementará según la temperatura y humedad ambiental y de la actividad física desempeñada.

Nuestras esperanzas de vida en ausencia de agua se tornan a una semana en climas frescos. En estas condiciones siempre es interesante saber como encontrar, purificar y filtrar agua.

Encontrar agua:

En las zonas templadas no suele ser difícil encontrar cursos de agua. Escarbar en los lechos secos de ríos o arroyos da a veces buenos resultados. Fijarnos en los cúmulos de vegetación en un determinado lugar son indicativos de existencia de agua. En un terreno calcáreo podemos buscar en el interior de las grutas que siempre se encuentran en un ambiente humedo. Tambien observar las costumbres de los animales, sus desplazamientos a primera hora de la mañana o última de la tarde puede darnos pistas de dónde se encuentra el agua.

En caso de que no encontremos ninguna fuente de agua aún podemos aprovechar la de la condensación que se produce incluso en los desiertos improvisando un destilador.

En muchas zonas del globo, existe un riesgo alto de intoxicación al consumir agua, bien sea por contaminación bacteriana, por ingerir parásitos con ella, o bien a causa de abonos que utilizan, altamente contaminantes.

No se debe beber agua salada, su concentración en sal es tan alta que colapsa los riñones y provoca la muerte entre fuertes dolores. Tampoco se debe beber orina y no debemos olvidar que las sabias de aspecto lechoso de muchas plantas son, con frecuencia, venenosas.

Purificar el agua:

Si existe riesgo de contaminación hay que purificar el agua con alguno de estos métodos y esperar al menos una hora antes de consumirla.

Pastillas potabilizadoras: Es el método más práctico y efectivo 100%. Consiste en añadir al agua pastillas purificadoras. Previenen de infecciones y no producen daño alguno.

Yodo: Para desinfectar el agua con tintura de yodo usaremos unas 10 gotas por litro. La coloración tarda un rato en desaparecer.

Lejía: La lejía deja un sabor poco agradable en el agua. Usaremos de 4 a 6 gotas por litro.

Ebullición: Hervir el agua no termina con todos los gérmenes (la hepatitis, entre otros, resiste la ebullición), pero acaba con la mayor parte de ellos y con todos los parásitos. Hay que hervirla durante unos 10 minutos y esperar que enfríe.

Filtrando el agua:
Siempre sin descuidar el aspecto de la purificación, debemos clarificarla para eliminar las partículas en suspensión.

La manera más sencilla es dejarla reposar varias horas en un recipiente. También se puede filtrar usando varias capas de tejidos o con arena limpia, ayudándonos de un filtro improvisado.

 

FacebookdeliciousdiggtechnoratiyahoomeneamefresquiMister Wong
2009-10-29 | 0 Comentarios | Enviar Imprimir

Comentarios

No hay comentarios. ¡Sé el primero!

Comentario

Nombre *
Email *:
Web:
Comentario:
Enviar una copia del mensaje a su email:
No
Escriba los caracteres de la imagen
EnviarEnviar