La comida del viajero

Una apuesta por los productos de calidad de cada zona

 

En los últimos años hemos tenido la posibilidad de viajar mucho por la provincia de Teruel y hemos comido en muchos restaurantes.
En general, en los restaurantes a los que hemos ido, hemos comido estupendamente, menús muy ricos y que nos han gustado mucho. Sin embargo hay un pequeño detalle que marca la diferencia entre unos restaurantes y otros. Quizá sea más fácil de explicar con ejemplos reales:
  • En nuestro viaje al Matarraña, la comida fue increíble en varios de los restaurantes que fuimos. Verduras de la huerta del restaurante con aceite de oliva de la comarca. Dulces con las almendras de Valderrobres. Cerezas del huerto del vecino, jamón Denominación de Origen de Teruel, cerdo de la comarca. Todo ello acompañado de Vino de Cretas. Pan, cada día de uno de los pueblos. Creo que sería capaz de recorrer cualquier día las más de dos horas de viaje que hay hasta allí para volver a tomar un desayuno como los que nos ofrecieron allí…
  • En nuestro viaje al Maestrazgo comimos realmente genial. No obstante, todo lo que comíamos en los restaurantes que escogimos era muy parecido a lo que se puede comer en un buen restaurante de Zaragoza. Por ejemplo, solomillo de cerdo con salsa de queso (García Vaquero), o para desayunar bollería industrial. Yo me acordaba de que mis abuelos traían en tiempos un queso muy rico de esta zona, y me empeñé en que teníamos que pedir un día un plato de queso de Tronchón, pero tras muchos intentos fallidos, sólo lo conseguimos el mismo día que fuimos a Tronchón en el bar del pueblo.
  • En un restaurante de la Sierra de Albarracín comimos también muy bien, una comida que nos hizo olvidar completamente el frío que habíamos pasado y lo cansados que estábamos después de toda la mañana andando: “Sopa castellana, cordero asado y cuajada”. Creo que esa sopa es típica de esa parte de la Sierra de Albarracín (no lo sé), y el cordero también lo es. Supongo que el cordero sería de allí, zona en la que abundan los pastores, no lo sé… La cuajada creo que se parecía mucho a las ricas cuajadas con leche de ovejas de la Sierra que elaboran en Santa Eulalia, pero no pude confirmarlo. Era una riquísima comida típica de la zona, pero nos quedamos sin saberlo…

 

Cuando viajas quieres probar la comida de la zona, y, una forma de aportar un valor añadido al viaje es saber que lo que estás comiendo en ese pequeño pueblo que has visitado es único: no hay otro lugar en el mundo donde pueda comer eso. Saber que si queremos comer ese menú tenemos que venir a este recóndito lugar, porque en ningún restaurante (por muy lujoso que sea) de cualquier calle de Madrid o Barcelona lo voy a encontrar.

 

A la gente que estamos acostumbrados a comer en restaurantes de ciudad, viajar a una zona rural nos abre los ojos y el apetito: el pan de pueblo sabe totalmente diferente al que llaman “pan de pueblo” de las grandes superficies, los tomates de huerto parecen ser una hortaliza que poco tiene que ver con lo que hasta ese momento conocíamos como tomate, el aceite sabe diferente, la carne sabe diferente, ¡hasta el agua sabe diferente!.

 

Y es ahí donde tenemos que saber dar valor a lo nuestro. Hacerle saber al comensal que lo que está comiendo es único. Que si quiere repetir esa comida tendrá que volver a venir de vacaciones aquí. Decirle que no está comiendo una “ensalada de tomate con aceite y queso”, sino que lo que come es “ensalada de tomate del huerto de abajo, con aceite del Bajo Aragón y queso de Tronchón”, o que eso que come es la receta tradicional de migas de la Sierra de Albarracín, y el vino que bebe está hecho con las uvas de Cretas. Comer los productos de la zona es una parte más de hacer turismo. Y ser conscientes de ello también.

 

Se debería cuidar incluso los pequeños detalles: de dónde proviene el pan, el aceite, el bizcocho que comes por la mañana, la cuajada del postre o la leche y los huevos con los que elaboras la receta. Dar un valor único a todo aquello que sale de nuestra cocina. Apostar por los alimentos de calidad de la zona.


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