Las oficinas de turismo

 

El post de hoy comienza con una experiencia personal que tuvimos hace poco, y que me plantea una serie de reflexiones acerca de la utilidad de determinadas oficinas de turismo.

 

Normalmente siempre que vamos a hacer una ruta nos llevamos en el GPS un track pintado por el lugar donde pensamos que va el camino que queremos hacer y consultamos en Internet. No obstante, ese día, y al querer hacer alguna ruta realmente representativa de esa zona que apenas conocíamos, y sabiendo que en por allí había muchos caminos perfectamente señalizados, pensamos que sería mejor ir a la oficina de turismo y pedir allí consejo.

 

Entramos a la oficina de turismo. Una oficina de turismo en un pueblo con mucha afluencia de turistas y que, sorprendentemente, estaba completamente vacía.

 

Preguntamos:
     –Hola, muy buenas ¿podrías indicarnos alguna ruta senderista por aquí cerca? 
Nos da el folleto de rutas de la zona (sobre la utilidad de algunos de estos folletos mejor hablamos en otro momento…). Al no quedarnos nada claro el asunto con el folleto le volvemos a preguntar
    – ¿Nos puedes contar un poco dónde van estas rutas del folleto?
    – Pues todos los caminos llevan a algún punto singular
    – Ahhh…. ¿y este que sale del mismo pueblo a dónde lleva?
    – Pues a algún punto singular
     –¿Cuál nos recomendarías? Queremos hacer alguna ruta que sea representativa de la zona
     – Cualquiera está bien
     -¿Hay alguna que no sea demasiado larga?
     – Ahí en el folleto lo podrás mirar
     –  Ahhhh, pues nada, hasta luego. Gracias

 

Ahora viene la pregunta:
Si esa señora hace la misma tarea que haría un dispensador automático de folletos ¿qué sentido tiene que esté allí?

 

Si el abuelo que había sentado a la entrada del pueblo pudo aconsejarnos fenomenal, contarnos cuánto tiempo nos iba a costar hacer la ruta y que por la tarde iba a llover, explicarnos la tradición del lugar que visitaba la ruta, …. ¿por qué se contrata para las oficinas de turismo a gente de fuera de la zona? Aunque no tengan formación específica, si aman su tierra van a saber transmitirlo como nadie

 

En las oficinas de turimo debería haber trabajadores que sepan transmitir su pasión por la tierra, que hayan crecido disfrutando de sus paisajes, degustando su gastronomía, … y si hay que recurrir a gente de fuera, por lo menos que amen su trabajo, el turismo y escuchar a la gente.

 

Menos mal que esto no pasa en todas las oficinas, y que hay otras con gente muy válida trabajando y transmitiendo pasión
Cruzando el río

 



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