La Puebla de Valverde-Sarrión. Camino histórico de Zaragoza a Valencia (Comarca Gúdar-Javalambre, Teruel)

Información de la ruta
Ruta Senderismo o bicicletaSenderismo o bicicleta
Distancia: 32 Km.
Ruta con desniveles medios   – Desnivel acumulado: 405 m.
Ruta Media  – Dificultad: Media
Comarca Gúdar-Javalambre (Teruel)

Conociendo las historias de los antiguos viajeros

Una ruta con sabor histórico. Seguimos el antiguo camino de Zaragoza a Valencia y nos recreamos con las lecturas de los viajeros.



El itinerario clásico entre Zaragoza y Valencia entraba en la provincia de Teruel por la Venta del Cuerno (actualmente la autovía Mudéjar tiene muy cerca de sus ruinas un área de servicio), seguía por la cuesta de La Escalerilla hasta llegar a Lechago, y de ahí pasaba a Calamocha, por un pequeño puerto que recibió mejoras en el siglo XIX. Hasta Teruel seguía el valle del Jiloca, con muy pocas variaciones respecto al corredor actual de la carretera N-234 y de la autovía A-23. Pasaba por Caudé (entonces “Caudete”) y llegaba a Teruel.

 

De Teruel, seguía por el puerto de Escandón hasta La Puebla de Valverde, y de ahí a Sarrión. El tramo final, hasta llegar a la venta de La Jaquesa, era muy distinto que el actual. De Sarrión se dirigía a Albentosa, por la venta del Retamar. Tras bajar al río Albentosa, donde siempre ha habido un pequeño puente, y subir la penosa cuesta de esa población, se dirigía hacia la venta de La Jaquesa, atravesando un bosque de encinas relativamente peligroso para el viajero. Pasaba por la venta del Barro y se alcanzaba La Jaquesa, venta y aduana de las que hay referencias desde el siglo XIV. El camino abandonaba la provincia de Teruel en dirección a Barracas.

 

Nuestra ruta va a seguir parte de ese camino histórico, entre La Puebla de Valverde y Sarrión, por el camino histórico. Saldrá de la iglesia de La Puebla de Valverde, donde termina otra ruta de Allá Vamos, y por el “camino viejo” de Sarrión llegaremos hasta esa población, finalizando en el arranque de la carretera que llevaba a Albentosa.

 

Antes de comenzar con nuestra ruta, recordemos brevemente algunos de los testimonios de viajeros de los siglos XVIII y XIX:

 

Ponz, en 1788, en su Carta Quinta, hace elogios de la iglesia de La Puebla de Valverde, lugar de nuestra salida: “No hubiera yo creido hallar en la Puebla cosa que me hiciese parar en materia de nuestras artes: efectivamente tuve que hacerlo al pasar por la puerta de su Parroquia, y al ver su suntuosa portada, que consta de dos cuerpos con quatro columnas de orden jónico istriadas, en cada uno. Aunque la escultura no es de igual mérito a la arquitectura, hace bien su papel y acompaña a lo demás: consiste en varias estatuas de Santos en los intercolumnios, y en otra de nuestra Señora en el medio. Sobre la coronación de todo corre un balaustre, y está notado el año en que se hizo la obra, que es de 1591. La piedra de esta obra es de color negrizco muy dura”.

 

Iglesia de la Puebla

 

Por su parte, del tramo La Puebla de Valverde a Sarrión, dice lo siguiente: “Antes de llegar a este lugar de Alventosa se pasa junto a la Villa de Sarrión, situada a las tres leguas después de haber salido de La Puebla: conserva todavía sus antiguas murallas”.

 

En 1809, Laborde describe de este modo el itinerario entre La Puebla de Valverde y Sarrión: “… La Puebla, lugar pequeño, y a su salida se baxa por una cuesta rápida y penosa hasta llegar a una copiosa fuente, y sigue el camino al barranco de Peñaflor, tránsito algo peligroso por los foragidos que en él se albergan, y dos horas después se llega a Sarrión, lugar grande de unas 3000 almas, con buena posada, donde empieza el camino de rey muy ancho y llano, pero muy pendiente…”

 

Por su parte, Madoz, hacia 1844, describe lo siguiente, en su diccionario:

 

“No es nada halagüeño el estado de los caminos de esta provincia. No la cruza ninguna carretera general… La que conduce de Teruel a Valencia se halla concluida hasta La Puebla de Valverde, y un trozo corto en las inmediaciones de Sarrión; el resto, aunque delineado, rebajado y casi en estado de transitar hasta los límites de la provincia, no puede concluirse por falta de fondos, a pesar de que los pueblos del partido judicial contribuyen hace algunos años con este objeto”.

 

El camino viejo de La Puebla a Sarrión no fue seguido por la posterior carretera N-234, construida en el siglo XIX (el impulso total debió ser entre 1850 y 1860, por coherencia con la información existente de los tramos de Castellón y de Valencia, si bien en Teruel no hemos podido localizar documentos de esa época sobre la carretera). Este camino viejo, en los últimos kilómetros antes de Sarrión, es también una cañada.

 

Este tramo fue recorrido, además, por un célebre escritor francés, Claude Tillier, que llegó a España en 1823 con el ejército francés (“los Cien Mil Hijos de San Luis”). Enfermo, solo y debilitado, se dirige hacia Sarrión, y cuando está a punto de fallecer, según su testimonio, es recogido por el alcalde liberal de Zaragoza, que huye hacia Valencia con su familia y escolta. De sus aventuras, hasta que llegan a Segorbe, dejó constancia en su libro “De L’Espagne”, editado un siglo después, en 1925 (Les cahiers de Paris). Es altamente probable que el inicio de su relato sea el paso por el barranco de Peñaflor, en la zona del “Pesebre”, de este camino viejo de Sarrión. En nuestra ruta lo cruzaremos en el km 5, coincidiendo con las distancias que indica Laborde. He aquí unos párrafos de ese comienzo:

 

“Entretanto, devorado por la fiebre y por el sol, imploraba en vano la sombra de un árbol o el agua de un arroyo. El país que me rodeaba estaba enteramente desnudo y árido, y los hombres no habían dejado allí otras huellas que pequeñas cruces que sirven, en España, para designar el sitio en que un viajero ha perecido, y se alzan encima de su cadáver.

 

Al fin creí descubrir en la lejanía algo que se parecía a un puente. Esta vista reanimó mi labor. Redoblé los esfuerzos para arrastrarme hasta allí; pero el arroyo estaba seco, y ya el polvo cubría las piedras de su lecho, como si aquello hubiese sido un sendero pisoteado.

 

Al ver aquello la esperanza de llegar al pueblo próximo me abandonó. Pero tanto valía que mi cruz estuviese plantada allí o un poco más lejos, y me tendí sobre el polvo, creyendo que éste sería mi lecho de muerte.

 

Estaba allí desde hacía algún tiempo, cuando creí escuchar un ruido de caballos y la resonancia de un coche. En efecto, poco después descubrí el que avanzaba hacia el lado en que yo estaba, e iba al mismo sitio que yo quería alcanzar. Iba escoltado por cuatro hombres montados sobre mulas… Alrededor de ellos se veía esa faja de seda roja que sirve a los españoles para sujetar sus puñales, y sobre el lomo de la mula estaba sujeta la indispensable escopeta, sin la cual los españoles no se atreverían a ir ni a la aldea más próxima…”

 

Posteriormente tendrá una aventura en la posada de Sarrión, y otra en las cuestas del Ragudo, ya en la provincia de Castellón.

 

Tal como hemos indicado, partiremos de la iglesia de La Puebla de Valverde. Por una de sus calles laterales, bajaremos hacia el portal de Valencia, y de ahí hasta la fuente que cita Laborde.

 

Arco de Valencia - La Puebla
Portal de Valencia en La Puebla de Valverde
  Fuente La Puebla

 

El camino, después de abandonar la fuente, es inicialmente ascendente. Una vez alcanzado el alto, prácticamente no tendrá pendientes reseñables, salvo el paso por el Peñaflor. En el km 3 pasaremos junto a la masía de Santos, y en el 4 encontraremos el Balsón, junto al cual están las casas del Balsón. Un poco más adelante, en el 4,6, pasaremos junto al mas de Piquer. En ese punto, el camino desciende hacia el Peñaflor, en la zona denominada El Pesebre.

 

Es en esta zona donde pensamos que tiene lugar el relato de Claude Tillier. La zona tiene también su historia en la segunda guerra carlista, tal como indica un pequeño cartel. Laborde y Tillier citan también lo peligroso de este lugar a causa de la presencia de bandoleros. El barranco de Peñaflor suele estar seco, y se vadea.

 

El camino vuelve a ascender hasta encontrar la cota anterior a la bajada. Tras pasar por la casa de Corregitanos, llegamos a una de las joyas del camino: El aljibe medieval existente junto a la masía de Sebastián. En esta zona, el camino viejo coincide con la cañada. Vale la pena detenerse junto al aljibe.

 

Aljibe medieval
Aljibe medieval

 

En el km 10,4 de nuestra ruta pasaremos por otro aljibe, y en el 11,25, por el corral de Caparrate. En esta zona, y sirviendo ya, probablemente, a la nueva carretera del siglo XIX estuvo la venta de Caparrate, representada en mapas de comienzos del siglo XX.

 

A partir de aquí, ya con Sarrión al alcance de nuestra vista, el camino ha sido modificado por la carretera N-234 y después por la autovía A-23. Pasaremos por debajo de ésta, y tomaremos la antigua carretera, que lleva a Sarrión. La entrada en la población la haremos por el portal de Teruel, bello vestigio de la época de villa amurallada, como indicaba Ponz, si bien su vista desde el exterior de la villa está afeado por unos tendidos aéreos de servicios.

 

Portal de Teruel en Sarrión
Sarrión. Portal de Teruel

 

Siguiendo por las calles de Teruel y Mayor, y tras pasar por la plaza donde se ubican el Ayuntamiento y la iglesia, llegaremos al final de nuestra ruta, que coincide con el inicio de otra de Allá Vamos, entre Sarrión y la Venta de la Jaquesa. Desde ese punto se puede ver el tramo de carretera que ya estaba acondicionado en 1844, según Madoz.

 

El regreso lo haremos por la vía verde de Ojos Negros-Sagunto. Para llegar a ella, recorreremos la primitiva variante de Sarrión, en sentido Teruel. Antes de salir de Sarrión, giraremos a mano izquierda y subiremos por una de sus calles para buscar un punto de incorporación a la vía verde.

 

Esta vía discurre por un gran bosque de carrascas, con alguna sabina. Ya cerca de La Puebla, pasaremos por el viaducto de Peñaflor, impresionante obra de ingeniería. Desde él se puede observar un viaducto casi gemelo, del ferrocarril Central de Aragón, y el reciente de la autovía Mudéjar. Cerca de ésta se puede ver la venta del Chispo, ubicada en la carretera del siglo XIX. Tras una subida, motivada por un desvío de la vía verde, pasaremos sobre la A-23 por un puente y llegaremos a la carretera del siglo XIX. Allí encontraremos el Ventorrillo de La Puebla, que no es un restaurante que hoy lleva su nombre, sino un edificio antiguo situado más adelante en el margen derecho de la carretera del siglo XIX. Desde allí descenderemos hacia La Puebla, llegando a nuestro punto de partida.

 

Ventorrillo
Ventorrillo histórico de La Puebla de Valverde. Carretera del siglo XIX.

 

 

Autor de la ruta: CCN

 

Distancia total: 32015 m
Elevación máxima: 1172 m
Total ascendido: 673 m
Descargar

Recomendaciones para esta ruta

Esta ruta forma parte del camino histórico de Zaragoza a Valencia. Puedes unir esta ruta con las otras publicadas aquí para hacer el tramo completo.

 

Más información

  • Tiempo estimado: 2 horas
  • Tipo de camino: pista de tierra

 

Cómo llegar al punto de partida de la ruta

Salimos desde La Puebla de Valverde



También te podría gustar...

3 Respuestas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *